viernes, 27 de enero de 2012

Quietud




"Estad quietos y conoced
que yo soy Dios;
seré exaltado entre las naciones;
enaltecido seré en la tierra"
Salmo 46: 10

La quietud de la que nos habla el salmista es aquella actitud que no cuestiona lo que Dios hace. Parece muy obvio, pero es bueno recordar que Dios no da cuenta de sus actos a persona alguna; en su soberanía, poder  y gran sabiduría, Él interviene en nuestras vidas para nuestro bien.
Yo soy Dios. ¿Quien es este Dios? El único, verdadero y santo Dios, soberano del universo. Creador y dueño absoluto de todo lo que existe. Esta es una de las verdades más fundamentales de los creyentes, de los cristianos, aun así aquietar el alma, sujetar los pensamientos "y conoced que yo soy Dios" suele ser realmente difícil.

No hay un vocablo humano que alcance a significar toda la esencia de Dios o que pueda expresar la adoración que él se merece. Es la quietud, la calma y la serena meditación lo que nos podrá ayudar a avanzar y, dar un paso mas en dirección a la comunión con Dios.

Imagen: Santa Clara  de Asís y su oración contemplativa

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