jueves, 18 de octubre de 2012

La mano que sostiene



Cuando yo decía:
"Mi pie resbala",
tu misericordia, Jehová,
me sostenía.
Salmo 94: 18

Una de las características más sobresalientes y maravillosas de los salmos es que son la expresión sincera y honesta de quien ora, sin ocultar ninguna de sus emociones; sin atribuirle a esas emociones un carácter de "buenas" o "malas". Es sencillamente la desnudez del alma ante su creador, día y noche, constantemente.
Por otra parte Dios manifiesta su misericordia, que no deja de sorprendernos, acogiendo la alabanza, el gozo, la alegría y la gratitud y de igual modo, los temores, el enojo, la tristeza y las dudas, por nombrar las emociones más frecuentes.

En este verso la voz del salmista nos permite meditar en el cuidado amoroso de Dios y su protección. Un amor inagotable que no depende de nuestros estados de ánimo, ni del tiempo; siempre es. La mano potente de Dios nos sostiene en todo momento.

En ocasiones tenemos plena conciencia de cómo Dios nos sostiene, y nuestra fe se ve fortalecida; pero la gran mayoría de la veces no alcanzamos a percibirlo, incluso pensamos como el salmista "Mi pie resbala"; y luego al mirar hacia atrás llegamos a la misma conclusión:  el Señor me sostenía.


Pintura: Daniel F. Gerhartz
nacido en 1965
artista estadounidense


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